domingo, 19 de junio de 2011

Tristes canciones para sucios amantes

Así podría traducirse el segundo disco de The National, que nació en 2001 con un álbum homónimo. Alligator (2005), The Boxer (2007) y High Violet (2010), completan su discografía. El único concierto en España de su actual gira ha sido uno de los momentos apoteósicos de la última edición del Primavera Sound.
En las canciones de The National resuenan la melancolía de Joy Division, la mordacidad suprarrealista de The Pixies, la profundidad de Peter Murphy, las melodías hipnóticas de Massive Attack, la delicadeza poética de Leonard Cohen, la vertiente folk de Bruce Springsteen. En “Terrible Love” hay guitarras a lo Sonic Youth, “Slipping Husband” podrían haberla firmado The Breeders, “All The Wine” tiene reminiscencias de la Velvet Underground,  “Slow Show” recuerda a Tindersticks, “Mr. November” es el canto eufórico de un perdedor compulsivo que podría haber salido en cualquier disco de The Killers.
Buenas letras, que Matt Berninger compone y declama, donde no faltan las referencias literarias: “I think I’m like Tennessee Williams / I wait for the click / I wait but it doesn’t kick in” (“City Middle”).
Exquisita comunión de instrumentos, donde lo orgánico se expresa a través de una percusión magistral  y de un baile de guitarras y bajo eléctricos, a los que a veces se suma un contrabajo; lo etéreo lo aporta una exquisita combinación de vientos delicados, teclados, violines.
Música, en definitiva, sólo apta para paladares exquisitos, corazones inteligentes, mentes sucias, almas románticas (en el buen sentido de la palabra) y escuchantes sensibles.

PAP


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