domingo, 31 de julio de 2016

Culé


No sé desde cuando soy culé. Tampoco sé por qué. Mis abuelos (futboleros ellos) eran merengues. Y últimamente he descubierto que mi padre es un poco del Barça. Creo que decidí volverme incondicional tras la final de la copa de Europa de Sevilla, que perdimos en aquellos dramáticos penaltis. No obstante, como soy humano, confieso que sufrí una crisis de fe y durante casi un año me hice del Madrid (jugaban Santillana, Hugo Sánchez, etc., mientras el Barça nuñeceaba y sus jugadores se plantaban, o huían). Pero la cabra tira al monte.
Volví a ser del Barça en aquella época en que apenas se ganaba alguna copa del Rey o alguna Recopa de Europa (título que desapareció del mapa). Lo normal era perder y, a veces, echarle la culpa al árbitro.
Seducido por el mito formativo de la Masía, comencé por ver los partidos del Barça B en el canal 33. En los partidos de pretemporada también se podía ver a veces a alguna joven promesa. Luego surgió el Canal Barça, transformado en Barça TV, donde podemos ver muchos partidos de la cantera. Allí he visto crecer, entre otros, a Sergi Samper, un futbolista fuera de serie con ADN Barça. Como entrenador, siempre valoré la capacidad para descubrir futuros talentos, cosa que como espectador me gusta practicar.
Este verano, me ha conmovido ver las lágrimas del mejor jugador del mundo, ese niño pegado a una pelota a quien he podido admirar desde cadete. También los mejores pierden, también los mejores fallan. La pulga que juega a fútbol como Dios y que no sabe de finanzas no deja de ser un modelo para niños y adultos, y para la historia. Dicho sea de paso, yo gano algo menos que él y necesito que me hagan bienla declaración de la renta.
Ando compungido por la marcha de Marc Bartra, a quien he visto jugar desde infantil. Estoy seguro de que triunfará y se consolidará como central de la selección. Pocos jugadores han rendido tanto teniendo tan pocas oportunidades como se le han ofrecido a él. Pero eso cambiará… fuera de aquí. En cuanto Piqué se jubile, no me extrañaría que volvamos llorando a llamar a la puerta de Bartra, con una montañita de millones de eurípides.
La joven perla de la cantera es un juvenil que se llama Carles Aleñà. Lo he visto jugar desde que era alevín, cuando lucía una tremenda cabellera rizada a lo Maradona (que se veía más que al entonces diminuto jugador). Y, la verdad, es el futbolista más parecido que he visto al Pelusa. Al loro con esta promesa.
Takefusa Kubo podría haber sido un nuevo Messi. No obstante, la sanción de la FIFA al Barça le obligó a volver a su país, concretamente a Tokio. No descartaría que participase en el próximo Mundial, a pesar de que apenas tendrá 17 años recién cumplidos.
A otras joyas como el hipergoleador Pablo Moreno o la menuda fantasía de Xavi Simons, mejor dejarlos crecer. Desde el televisor, les seguiré atento, devoto.

PAP


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